Pensamientos de pandemia

Jamás imaginé que puediera comenzar mi blog de OZ Oleazara durante una pandemia y una crisis mundial de semejante  magnitud vivida en todo el planeta.

No sé qué tienen las crisis. Ya llevo viviendo varias a lo largo de mi vida y siempre se repite la misma historia dentro de mi cabeza. Primero esa sensación de caos y de sentirme perdida y asustada unos días, luego el cerebro hace click y se pone a trabajar; finalmente la toma de decisiones, que me asustan bastante y me producen vértigo. Pero al final se abre paso la reinvención.

Estos días de confinamiento he tenido mucho tiempo para darle vueltas a la cabeza. Siempre tengo esa sensación de que necesito sentirme útil ayudando a las personas que me rodean y a este planeta que tantas alegrías nos da a pesar de cómo lo machacamos.

Tras el confinamiento mundial han surgido muchas barreras importantes que han llegado para quedarse y dejan claro cuáles son los pilares que nos han mantenido atentos estos días a las noticias de televisión, radio y prensa online. La Economía. La Salud. El bienestar social. Y la alimentación, entre otros.

Pensando en todas estas cosas me doy cuenta de que la digitalización se ha impuesto estos dos meses y está acelerando el proceso para que nuestras empresas se adapten a la nueva época que ha comenzado. Han surgido nuevas plataformas de venta de productos locales, nuevas APPs , hemos teletrabajado, nos hemos conectado online para hacer deporte en casa, hemos dejado de viajar y hemos consumido productos locales comprados por internet. Con todo esto hemos reducido la huella de carbono y hemos mejorado nuestra salud casi sin darnos cuenta al llevar una vida más saludable.

Comentaba con mi familia ayer mismo que este confinamiento me he refugiado en mis fogones para no caer en la espiral del mal rollo por tantas noticias tan tristes que rodean a esta terrible situación.

Siempre he asociado la comida de casa a esa explosión de olores, colores y sabores que me hacen conectar con mis orígenes. Pero para comer bien es cierto que hace falta tiempo, algo que no se adapta a nuestro ritmo de vida actual.

Combinar trabajo con familia y ocio ya hace que tengamos que optimizar nuestro tiempo al máximo. Si además tenemos que  ir al supermercado a hacer la compra de la semana, cocinar y comer sano, nos roba tanto tiempo que optamos por conformarnos con comer comida rápida.

No soy Chef, pero sí que entiendo de Aceite de Oliva Virgen Extra asociado a la Convenience Food que adapto a mi cocina diaria.

También formo parte de ese colectivo de mujeres que vamos siempre corriendo para llegar a todo y he aprendido a reducir los tiempos cocinando sin renunciar a comer de una manera sana donde el protagonista es rey de la dieta Mediterránea: el Aceite de Oliva Virgen Extra.

El AOVE da el toque final a todos mis platos y aporta grandes beneficios a mi salud, lo que me lleva a querer compartir en este blog una de las cosas que más me hace disfrutar en la vida: la buena cocina.

El tiempo y la cocina son para mí actos culturales que me acercan más al gozo y disfrute de la vida compartida, donde el ingrediente principal es nuestro oro líquido, el AOVE de OZ Oleazara.

Siento un profundo respeto por lo natural y los legados culinarios de mis ancestros. Mis platos siempre están inspirados en la cocina española (para mí, muy rica y variada). Además, mezclo bastante mis raíces del sur de España (Córdoba) con las recetas de Aragón, la tierra donde nací y donde están mis orígenes.

Los fines de semana dispongo de más tiempo para cocinar con más calma. No hay nada que me guste más que compartir la cocina con mi gente, sin prisas ni estrés, disfrutando con otras personas en la misma mesa y charlando tranquilamente.

Por eso, quiero ir compartiendo dos tipos de recetas. Por una parte, recetas rápidas, saludables y sabrosas del día a día que elaboro para llevarme a comer a la oficina de lunes a viernes. Por otra, recetas más elaboradas que cocino los fines de semana. En ambos casos, el protagonista es siempre el Aceite de Oliva Virgen Extra.

Qué bonito es dejar un legado de alimentación responsable a nuestras generaciones venideras para enseñarles a pensar en un futuro que luche por la sostenbilidad y la salud  para hacer de este mundo un planeta mejor y todavía habitable.